La construcción de la escuela de Yucay sigue avanzando y ya ha sido colocada la Piedra y la Base de todo el colegio: la Medalla Milagrosa.
Ya está aguantando todo el edificio Nuestra Señora y confiamos que Ella lo levantará.
Nuesta Madre Virgen María acompaña este proyecto desde sus bases, protegiendo y bendiciendo a todos los que harán posible este sueño: los benefactores, los trabajadores, los docentes y, especialmente, los niños que algún día llenarán de vida sus aulas.
Cada ladrillo donado ayuda a levantar las paredes de esta escuela. Que la presencia de María desde los cimientos sea un recordatorio permanente de que esta escuela nace de la generosidad, la esperanza y la fe de muchas personas que creen en un futuro mejor para los niños de Cusco.
Cada ladrillo construye una escuela. Cada gesto de amor construye esperanza. Y la Virgen de la Medalla Milagrosa acompaña este sueño desde sus comienzos.
